ADIOS NAPO!
Qué tal amigos. Quien debería estar dirigiéndose a ustedes ahora, con los pulmones todavía llenos del aire herido de las alturas de Ayacucho y el polvo del camino a Lima en las botas, es sin duda Napo, Napo, Napoleón. Pero el destino ha decidido que hoy no vuelva como un hombre, sino multiplicado en millones; habita ahora en el brillo de estas imágenes que nos obligan a honrar el ideario del Partido Político de los Trabajadores y Emprendedores, PTE-PERÚ, ese donde el símbolo sagrado es el abrazo que detiene el tiempo.
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